FÁBULA DE LA FONTAINE
Fábula de la Fontaine
Adaptación enrique elliott /2001
Un día de mercado, Santus que había invitado a unos amigos á comer, mandó a su esclavo Esopo a comprar la comida, para que trajera la mejor. A Esopo que no le faltaba malicia: yo te enseñaré –se dijo- a dar órdenes más precisas. Compró solamente lenguas, pero las hizo acomodar de veinte maneras diferentes. Lo de afuera, lo de adentro, en fin todo era lenguas. Los invitados comenzaron a felicitarlo por su elección; ¿qué bien las degustaron? no tenía una comanda–dijo- xantus, ¿cómo compró lo que fuera lo mejor? ¿y qué hay mejor que la lengua? preguntó Esopo: ella es el lazo de la vida social, la llave de las ciencias, el órgano de la verdad y de la razón. Es gracias á ella se hermanan las ciudades y quien las administra. Gracias a ella instruimos, persuadimos, dominamos las asambleas públicas, cumplimos finalmente al primero de todos los deberes, que es el servir a los dioses. -entonces, dijo xantus, pensando en cogerlo por sorpresa- comeremos mañana –dijo-lo que sea lo peor. Los mismos invitados vendrán a mi casa, y quiero ofrecerles otro menú. Al día siguiente Esopo sirvió el mismo menú, diciendo que la lengua es la peor cosa del mundo que era madre de todos los debates, de todos procesos, la fuente de las divisiones y de las guerras. -si se dice que es el órgano de la verdad, es también de la mentira, y lo que es peor, de la calumnia. Con ella se destruyen las ciudades, con ella damos malos consejos. si por un lado elogia los dioses de los otros , por el otro profiere las blasfemias. Alguien –le dijo- entonces á xantus éste esclavo tuyo es hombre lúcido, fuerte y necesario, porque sabe mejor que nadie ejercer la paciencia de un filósofo.



















